El niño de los azucarillos

Querido amigo;

Cierto día, un niño de apenas unos 12 años, paseaba por el centro de una gran ciudad.  Aburrido por el calor, y el juego, se propone una meta: "coleccionar azucarillos".

Decidió irse al paseo marítimo de su ciudad, puesto que las cafeterías abundaban, y con ello, también los azucarillos. Pensó: "hoy sólo cogeré dos azucarillos, porque si los cojo todos, acabaré la colección y no tendré nada con qué divertirme mañana".


Os podéis imaginar al niño, pidiendo azucarillos en la primera cafetería. En el momento que lo vió el camarero, rápidamente lo echó de allí. Quizá sea por miedo a perder la clientela. Nuestro amigo, corría sin parar, hasta encontrarse bien lejos del sitio donde le habían hechado. Cuandó paró, observó otra cafetería, y con ánimo decidido, se adentró. Cuál sería su sorpresa, al ver que el dueño, se le acercaba, y con amabilidad le preguntó: "Amigo, ¿qué puedo hacer por tí?

El joven con gran admiración, le expuso su idea de coleccionar azucarillos. El dueño, se echó a reír ante el propósito del niño. Y le dijo: "Te ayudaré a conseguirlo. Cuando los clientes terminen su café, les pediré los azucarillos. Te los guardaré, y cada día que vengas te daré dos". El niño con gran alegría, cogió los dos primeros sobres que su amigo le dió. Y los guardó en su bolsillo.

Mientras caminaba, vió de paso en un bar, las noticias del telediario. Se paró, al ver, esas imágenes de nuestro mundo. Quedó un tanto confundido al verlas, y más todavía, ante los comentarios de personas ya "adultas". Decían: "La culpa de esto la tienen los políticos", "el mundo se rompe a pedazos". Entristecido, decidió sentarse en un banco que daba al mar. Y se echó la mano al bolsillo, sacando esos dos azucarillos. Y empezó a leer primero uno, y después el otro. Decían:

No es lo que está roto, no,
el agua que el vaso tiene;
lo que está roto es el vaso,
y el agua al suelo se vierte.

 No es lo que está roto Dios
ni el campo que él ha creado;
lo que está roto es el hombre
que no ve a Dios en su campo.

En cuanto terminó de leerlos quedó pensativo. Y de esta manera, marchó hacia su casa pensando qué significaría esos dos versos. Pero bueno, ya mañana, cuando volviese a esa cafetería, preguntaría por su significado.

Buenas noches nos de Dios